La industria del sexo / Sobre el porno y la prostitución

N/T: el siguiente texto se produce como respuesta a tanyeezy, quien argumentaba que a la hora de criticar el porno y la prostitución no podíamos dejar de lado a las personas que entran en la industria del sexo por voluntad propia. Podéis leer lo que dijo aquí. Como es un argumento bastante abusado y una idea repetida hasta la saciedad por personas a favor de esta industria, he decidido traducir la respuesta que le dio lesbian-lily, una ex-trabajadora sexual. [Traducción: californiassays].

La totalidad de la industria del "sexo" (violaciones, abusos y traumas más bien), esta basada en la manipulación y la explotación. Es una industria construida sobre una cultura que objetifica, sexualiza, infantiliza y convierte en fetiche  el cuerpo de las mujeres y el de les niñes. Es una industria edificada sobre la idea de que el consentimiento puede ser comprado, es una industria donde el consentimiento se puede negociar. Esto es manipulación y coacción; el consentimiento no puede ser comprado ni negociado. El consentimiento nunca se puede dar de manera libre mientras haya dinero de por medio. Esto es violar. La industria del sexo no es "feminista", no es "empoderante" y arrastra serias consecuencias para todas las mujeres y en especial, para las mujeres de color, las mujeres de la clase trabajadora, las mujeres de baja clase y otras mujeres que están en una posición increíblemente vulnerable respecto a la cultura de la violación perpetuada y soportada por la prostitución, la trata y la pornografía (por ejemplo, las supervivientes de abusos sexuales infantiles/incesto, las supervivientes de la violencia machista que no tienen modo de obtener financiación para sobrevivir después de dejar a sus parejas abusivas; o aquellas que sufren de una enfermedad mental o una adicción).

Te estás olvidando (N/T: le habla a tanyeezy) también del papel que juega la disonancia cognitiva[1]. No hace mucho, yo misma me hubiera contado como parte de ese 8%[2] (porcentaje de mujeres en la industria por voluntad propia), a pesar de haber sido traficada. Sobrevivir a la industria del sexo, seas traficada o no, requiere una disociación severa, requiere una gran desconexión de los traumas violentos y humillantes que tenemos que vivir a diario. Finalmente se llega a un punto en el que sí, dirás que te encanta, que quieres eso, que es el mejor trabajo que has tenido, que te hace sentir sexy, que es empoderante, que es algo que has escogido y te gusta. Porque la realidad es dolor y traumas; y la única manera de sobrevivir, en ese momento, sin que tu cerebro se colapse, es convencerte a ti misma y a los que te rodean que eso es lo que quieres, que te da una sensación de poder y control sobre lo que ocurre y sobre tu cuerpo. Esto, por supuesto, no se aplica a las supervivientes de la trata y/o a aquellas que trabajan para proxenetas violentos, ya que no tienen la libertad o la seguridad para admitir libremente el dolor y su falta de libre elección; así como el aumento de la necesidad de la disonancia cognitiva para sobrevivir ese sentimiento de estar atrapadas y ser incapaces de escapar. Para la mayoría de nosotras, todo eso se viene abajo con el tiempo, e incluso me atrevería a apostar que un buen número de mujeres dentro de ese 8% experimenta una severa disonancia cognitiva y por lo tanto incluirlas dentro de ese 8% puede que no sea del todo correcto.

Incluso, incluso, si el 100% de las personas que participan en la industria del sexo tuvieran poder, fueran felices y hubieran hecho esa "elección" (la de entrar), incluso en ese escenario nos encontraríamos con problemas que deberían tenernos muy preocupados. Una vez más, repito que el consentimiento no puede ser comprado. Una vez más, repito que es una industria basada en la objetificación, sexualización, infantilización y fetichización del cuerpo de las mujeres y el de les niñes. Es una industria manejada por y para hombres misóginos y violentos que comercializan con el cuerpo femenino, que se benefician de la violación y el abuso de mujeres.

Y las consecuencias de la industria del sexo no están directamente limitadas a mujeres y niñes involucrados. Es una piedra angular de la cultura de la violación. Cuando los hombres jóvenes ven pornografía; están constantemente interiorizando esa percepción sobre el sexo, sobre las mujeres y el consentimiento en sus vidas. Las mujeres jóvenes están siento violadas y manipuladas de forma coercitiva por sus compañeros (y por hombres mayores) con el fin de que se comporten como las mujeres del porno. Las mujeres jóvenes (y las mayores) sienten la necesidad de depilar su vello púbico, de someterse a vaginoplastias (para adelgazar el canal vaginal y aumentar la sensibilidad) o a "labiaplasty/labioplastias" (para cambiar el tamaño y la forma de sus labios menores o sus labios mayores para tener "una vagina de porno" perfecta), de aumentar su pecho, de perder peso, de hacer que sus cuerpos parezcan más juveniles... Las mujeres jóvenes (y las mayores) son "animadas" y manipuladas para que acepten consentir actos sexuales peligrosos y dañinos (por ejemplo, el sexo anal[3] y los actos de BDSM), que las conducen a lesiones, algunas de ellas de larga duración, y a una manera "consensuada" de golpear, abusar y herir a mujeres; y no hay nada, nada, que ninguna persona pro-kink me pueda decir que me haga creer que dar palizas a mujeres es aceptable y que no está basado en las necesidades violentas y misóginas de los hombres. Las mujeres jóvenes llegan a comprar ropa para que (ellos) las consideren estrellas del porno, putas, sexy; son capaces de comprar prendas y disfraces que están diseñados exclusivamente para sexualizarlas. Las mujeres jóvenes se ven obligadas a enviar nudes  y vídeos a los hombres, los cuales son en muchas ocasiones utilizados como venganza pornográfica o enviados a otros hombres.

Los hombres terminan creyendo que con el nivel de persuasión adecuado, las mujeres harán lo que sea por ellos, especialmente si son mujeres de color, mujeres con una enfermedad mental o adictas. Con el aumento del BDSM en la pornografía, el aumento de pornografía donde la mujer está dormida o drogada, de la pornografía donde la mujer lleva un uniforme escolar y está severamente infantilizada, de la pornografía donde el consentimiento se negocia, de la pornografía donde dos lesbianas deciden de repente que se quieren acostar con un hombre, de la pornografía donde... ¿de verdad tengo que seguir? Esto nos afecta a todas, toda mujer se ve afectada por la industria del sexo, mujeres o niñas, sin excepciones.

No es que la mayoría de los consumidores base sean misóginos, lo es cada hombre que paga para violar mujeres y niñes, que consume pornografía en la que están siendo violadas mujeres y niñes. No hay excepción. La totalidad de la industria está basada en la sexualización del cuerpo de las mujeres, está basada en el beneficio y el consumo de la violencia perpetuada hacia los cuerpos de las mujeres y eso es misógino por inherencia.

Vuelvo a mi último punto:
El porno no es ético, sigue basándose en violar, torturar, deshumanizar y objetificar a las mujeres y a les niñes.

[1] Leon Festinger postuló la teoría de la disonancia cognitiva, según ésta cuando tenemos pensamientos contrapuestos o contradictorios entre sí nos produce un malestar psicológico, y para evitarlo ponemos en marcha mecanismos para hacernos volver a la coherencia y resolver nuestras propias discrepancias.
[2] Fuente
[3] El sexo anal practicado de forma correcta y segura no supone ningún peligro ni acarrea ningún daño. Sin embargo, en la pornografía, es habitual que este tipo de penetración no se lleve a cabo con las medidas necesarias para garantizar la seguridad de las personas que la practican; y esa es la situación que se denuncia en el texto.

1 comentario:

  1. Hello and thanks for your translation work!
    We are a French speaking translation collective trying to reach you, please contact us via our blog (link in posting name).
    In solidarity,
    Ben

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